
El Comando Sur del Ejército de Estados Unidos informó que cinco personas murieron este martes 27 de octubre de 2026 durante un ataque militar contra una embarcación en el Pacífico. El organismo militar calificó a los fallecidos como "narcoterroristas".
El ataque fue llevado a cabo por la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental bajo las órdenes del Southcom, según indicó la institución a través de una publicación en la red social X. La comunicación oficial incluyó un video desclasificado del operativo que muestra el impacto de un proyectil y la posterior explosión de la embarcación.
El Comando Sur explicó que "información de inteligencia confirmada reveló la participación activa de la embarcación en el narcotráfico" y añadió que "la operación abatió a cinco narcoterroristas". Sin embargo, el reporte no especificó la ubicación exacta del procedimiento, las nacionalidades de las víctimas ni los países involucrados.
Este episodio representa el primer ataque de estas características desde el pasado 4 de octubre, fecha en la que las fuerzas estadounidenses ultimaron a cuatro personas en el Caribe bajo la misma acusación. Un registro elaborado por la organización civil Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos detalla que, desde el inicio de estas operaciones ordenadas el año pasado por el presidente Donald Trump, se han registrado 72 embarcaciones atacadas y al menos 238 muertes.
La administración de Trump sostiene la legalidad de los operativos bajo el argumento de encontrarse en un "conflicto armado" contra los cárteles y las organizaciones terroristas vinculadas al tráfico de drogas en Latinoamérica. Pese a esto, el Gobierno aún no aportó pruebas definitivas sobre la vinculación de los botes atacados con el narcotráfico, a pesar de los requerimientos de la justicia.
Por su parte, diversas organizaciones de derechos humanos y especialistas legales advirtieron que estas acciones podrían configurarse como ejecuciones extrajudiciales. Los críticos señalan que los blancos de los ataques habrían sido civiles que no constituían una amenaza inminente para la seguridad de Estados Unidos.
