
Las compras al exterior de alimentos y bebidas aumentaron desde 2024 y se ubicaron muy por encima del ritmo de las importaciones totales del país. Según un documento elaborado a partir de declaraciones aduaneras de ARCA, este segmento pasó de USD 1.215 millones a USD 2.110 millones, mientras que las importaciones generales crecieron un 34% en el mismo período.
Dentro de este escenario, uno de los incrementos más marcados se registró en productos de consumo masivo. En el lapso de dos años, las importaciones de pastas se multiplicaron por 3,8 y las de galletitas por 2,7, con un salto que comenzó a observarse a partir de abril de 2025.
El fenómeno cuenta con una particularidad adicional en cuanto a los actores involucrados en el proceso. Entre los principales importadores figuran cadenas de supermercados y grandes marcas que también producen localmente, con una cantidad de operadores que pasó de 114 a 209.
El listado incluye a firmas como Establecimiento Las Marías, Arcor, Coto, Carrefour, Fargo, Nestlé, McCain, Mondelez y Ferrero. De acuerdo con el informe, el incremento no respondió a una baja generalizada en los aranceles, ya que el derecho efectivamente pagado por productos fuera del Mercosur pasó del 15,2% en 2020 al 15,9% en 2026.
En cambio, se modificaron otras condiciones vinculadas al costo y al acceso a las compras externas. La carga impositiva total en Aduana se redujo del 84,7% al 75,7% tras la eliminación del Impuesto PAÍS en diciembre de 2024.
A eso se sumaron la finalización de las licencias previas y un tipo de cambio que se ubicó por debajo de la inflación. Según el relevamiento, estos factores abarataron los artículos elaborados en plantas extranjeras frente a los fabricados en la Argentina.
En el caso de las pastas, las compras externas sumaron USD 18,8 millones entre enero y agosto de 2026, frente a los USD 4,9 millones del mismo período de 2024. El origen de estos productos también se modificó y China pasó a ser el principal proveedor con USD 6,2 millones, seguido por Brasil con USD 5,8 millones e Italia con USD 3 millones.
Este crecimiento estuvo impulsado fundamentalmente por los fideos instantáneos, como las sopas tipo ramen, un rubro que casi no se produce en el país. Del total importado en pastas en los primeros ocho meses de 2026, USD 13,4 millones correspondieron a este producto, con China y Brasil a la par como principales orígenes.
Por el lado de las galletitas y panificados, las compras externas alcanzaron los USD 60,8 millones entre enero y agosto de 2026. Brasil concentró el 46% de las importaciones, Paraguay el 18% y China aportó el 3%.
El avance principal se dio en la pastelería industrial y la galletería, mientras que el pan tradicional tuvo una incidencia menor. Las compras de pastelería industrial saltaron de USD 10,7 millones a USD 32,1 millones, con casos como el de Fargo -Bimbo- trayendo mercadería desde México y Chile, y las de wafers pasaron de USD 7,4 millones a USD 14,7 millones.
El relevamiento destaca que no se trata únicamente de nuevos competidores en el mercado interno, sino de empresas radicadas en el país que trasladan parte de su producción desde plantas en Brasil, Paraguay o México. Pese a este escenario, la Argentina se mantiene como exportadora neta en estos rubros, aunque su saldo favorable se redujo.
En pastas, las exportaciones cayeron un 23% y pasaron de USD 17 millones a USD 13 millones entre los períodos analizados de 2024 y 2026. En galletitas y panificados, las ventas externas subieron de USD 65,6 millones a USD 76,5 millones, lo que llevó a que el superávit comercial del segmento disminuyera de USD 43 millones a USD 16 millones.
Los analistas señalan que estos movimientos se dan en una economía con un nivel de apertura internacional todavía bajo. Las importaciones de bienes representaron el 10,5% del PIB argentino en 2025, mientras que el promedio mundial se ubicó en el 22,5%, de acuerdo con los datos de Indicadores.ar.
