
Luego de la llegada de Flávio Bolsonaro a territorio estadounidense, fuentes oficiales reconocieron que el Ejecutivo planificó el traslado junto al gobierno de Donald Trump bajo absoluta confidencialidad, lo que provocó desconocimiento en gran parte de los funcionarios nacionales.
"Milei estaba al tanto, pero el resto no. Trabajó en coordinación con Trump", expresó una fuente gubernamental a Noticias Argentinas, después de que Migraciones informara en la red social X el ingreso familiar por el paso Tancredo Neves.
En paralelo, sectores libertarios difundieron en las redes que la maniobra estuvo a cargo del asesor Santiago Caputo, mientras que la Policía Federal brasileña le había exigido la entrega del pasaporte por orden del juez Alexandre de Moraes, quien lo investiga por presunto lavado desde octubre.
El hermetismo oficial generó que funcionarios como el vocero Adrián Ravier desmintieran las versiones y que otra fuente afirmara inicialmente que el grupo había viajado hacia Paraguay. Ante la exposición en redes, un colaborador cercano admitió el malestar interno y señaló: "Nos estamos comiendo la peli de los Peaky Blinders. Tenemos que tener las reglas más claras".
El desplazamiento se concretó sin que el Ejecutivo definiera aún la concesión de asilo al excandidato brasileño, y en la Casa Rosada estiman que la medida afectará la relación bilateral.
