
La morosidad en los hogares se mantiene elevada y encendió nuevas alertas en el sector financiero debido a que un porcentaje de los clientes que habían reestructurado sus deudas volvió a caer en el incumplimiento de los pagos. Esta situación genera inquietud entre las entidades, ya que amenaza con retrasar la normalización de una cartera que registra altos niveles de irregularidad.
De acuerdo con datos obtenidos por este medio, aproximadamente el 30 por ciento de los usuarios que refinanciaron sus pasivos en algunas entidades volvió a incurrir en falta de pago. Este fenómeno se registra en un contexto donde algunos indicadores oficiales y privados comenzaban a mostrar signos de estabilización o desaceleración en el deterioro.
El Banco Central reportó que la mora de las familias se situó en 12,9 por ciento en julio frente al 12,8 por ciento de junio, mientras que la irregularidad del crédito total al sector privado alcanzó el 7,7 por ciento. No obstante, la autoridad monetaria indicó que continuó desacelerándose el crecimiento del saldo irregular, lo que alimentaba expectativas sobre un posible techo en el deterioro crediticio.
Entre los factores que explican esta problemática se encuentran la falta de recuperación del ingreso real, la expansión inicial del crédito al comienzo de la gestión y la flexibilización en las condiciones de otorgamiento durante esa primera etapa de competencia entre entidades. Diversas consultoras como Econviews y EcoGo advirtieron sobre las dificultades persistentes y el impacto del endeudamiento no bancario, cuyos niveles de morosidad oscilan entre el 25 y el 30 por ciento.
Frente a este escenario, la actividad legislativa prevé tratar la problemática en el Congreso. Se convocó a una sesión para el jueves 15 de octubre donde se debatirán iniciativas sobre endeudamiento familiar, que incluyen desde propuestas oficialistas para transparentar el costo financiero total hasta medidas opositoras orientadas a fijar topes a las tasas y límites de cobro en relación con los salarios.
