
La demanda de la moneda estadounidense creció de manera significativa desde que la administración central levantó las limitaciones para su adquisición en abril de 2025, un instrumento que la población utiliza habitualmente como protección frente a la volatilidad económica. Un informe reciente de la Fundación Libertad detalló que las compras netas por parte de personas alcanzaron los 57.471 millones de dólares hasta agosto de este año, una cifra que multiplica por más de cuatro el superávit energético registrado en el mismo lapso, el cual se ubicó en 13.552 millones.
Durante el mes de agosto, la salida neta de billetes y divisas dentro del sector privado no financiero totalizó unos 2.600 millones de dólares. De ese total, se calcula que aproximadamente 1.100 millones se mantuvieron en depósitos bancarios locales, 700 millones se destinaron a activos en el exterior y 900 millones se aplicaron a cancelar compromisos con tarjeta por turismo e importaciones, en tanto que la adquisición general cerró ese período en 3.336 millones.
El pico máximo de cobertura tras el fin del cepo se registró en septiembre de 2025 con cerca de 7.000 millones de dólares adquiridos, para luego estabilizarse en un promedio mensual de 3.000 millones con oscilaciones. Por su parte, el superávit del sector energético llegó a los 11.071 millones de dólares en los últimos doce meses, posicionándose en un nuevo récord y representando casi la mitad del saldo comercial total de bienes en ese mismo periodo.
Pese a los ingresos energéticos y a que la cuenta corriente cambiaria marcó un saldo positivo de 806 millones de dólares en agosto -acumulando cinco meses consecutivos en terreno favorable-, la cuenta financiera cambiaria arrojó un déficit de 1.061 millones. Desde la entidad informante señalaron que la duda principal pasa por saber si el superávit corriente es suficiente para afrontar la demanda de cobertura sin que el Banco Central deba resignar compras.
De cara al futuro inmediato y con la perspectiva de las elecciones presidenciales, el volumen de esta demanda continuará bajo análisis. Mientras desde el Poder Ejecutivo se califica al 2027 como un año atípico, la constante búsqueda de cobertura cambiaria genera interrogantes sobre su incidencia en las reservas de la administración central.
