
Un estudio reciente advierte que el 40,67 por ciento de los hogares en la Argentina padece algún tipo de carencia habitacional, lo que representa a unos 6,4 millones de viviendas en todo el territorio nacional. La investigación detalla que alrededor de 687.000 familias necesitan una propiedad nueva, mientras que el resto padece inconvenientes relacionados con el hacinamiento, la precariedad de los materiales o la falta de servicios esenciales.
El trabajo titulado Atlas de la Vivienda Digna y Sustentable en Argentina fue elaborado por el Centro de Estudios Económicos Urbanos de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad Nacional de San Martín y dado a conocer por una empresa de materiales para la construcción sostenible. El documento abarca aspectos como la calidad de la construcción, la disponibilidad de agua potable, el saneamiento, la eficiencia energética, la seguridad jurídica de la tenencia, la accesibilidad económica y la localización urbana.
Tomás Quinteros, CEO de Saint-Gobain Argentina y Uruguay, indicó sobre el trabajo: “El Atlas de la Vivienda pone en evidencia el alcance de los déficits habitacionales y la necesidad de abordarlos con información, planificación y una mirada de largo plazo. Contar con datos confiables es el primer paso para impulsar soluciones que permitan avanzar hacia un modelo de vivienda más digno, inclusivo y sustentable para todos los argentinos”.
El informe señala marcadas disparidades geográficas, con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en los niveles más bajos de déficit y provincias como Santiago del Estero, Chaco y Formosa por encima del 55 por ciento de hogares afectados. A su vez, el norte del país nuclea los mayores registros de viviendas con construcciones defectuosas y situaciones de hacinamiento.
En paralelo, el análisis examina el impacto de los cambios demográficos, como la merma en la dimensión promedio de los grupos familiares, el incremento de hogares unipersonales y monoparentales y el envejecimiento poblacional. Los datos indican que la tenencia de vivienda propia se redujo del 73 por ciento en 2010 al 68,9 por ciento en 2020, evidenciando las dificultades para ingresar al mercado formal.
