
Un estudio reciente indicó que seis de cada diez ciudadanos debieron financiarse en el último semestre y que el setenta y seis por ciento de ese grupo utiliza el crédito para afrontar gastos de alimentos, salud y servicios. El trabajo elaborado por Zentrix Consultora también detalló que al sesenta y cinco por ciento de la población se le terminan los ingresos antes del día veinte de cada mes.
El informe detalló que el sesenta coma dos por ciento de los habitantes tomó alguna deuda en los últimos seis meses, cifra que asciende al setenta coma dos por ciento en la clase baja y al sesenta y siete coma uno por ciento entre los jóvenes de dieciocho a treinta y nueve años. En cuanto al destino de esos fondos, el cincuenta y cinco coma seis por ciento de los endeudados los destinó a alimentos y salud, al tiempo que el veinte coma cuatro por ciento los usó para pagar tarifas.
La investigación reveló además que el ochenta y seis coma seis por ciento de los sectores de clase baja necesitó dos o más puestos laborales durante julio para intentar llegar a fin de mes. En paralelo, el cuarenta y cuatro coma cuatro por ciento de la población nacional se queda sin recursos antes del quince del mes y un doce coma dos por ciento ni siquiera alcanza el día cinco.
En cuanto a la percepción sobre los datos oficiales, el sesenta y cinco coma ocho por ciento de los consultados afirmó que el índice del INDEC no refleja el incremento de precios cotidiano y el ochenta y uno coma dos por ciento opinó que sus sueldos no superan a la inflación. Sobre este punto, la consultora indicó que la diferencia está en la lectura: para ese electorado, el desfasaje salarial aparece como un costo transitorio, asociado a la expectativa de una mejora futura, más que como un fracaso del rumbo económico.
Por otra parte, el cincuenta y nueve coma cuatro por ciento calificó la situación económica general como mala o muy mala, mientras que la aprobación de la economía personal subió del veintisiete coma dos por ciento en julio al veintinueve coma ocho por ciento en agosto. El reporte añadió que el ranking de las principales preocupaciones marca un quiebre en agosto: por primera vez en varios meses, la corrupción pierde el primer lugar, desplazada al cuarto puesto por ingresos y salarios (50,1%), incertidumbre económica (49,8%) y desempleo (40,9%), quedando la inflación en el último puesto de diez opciones.
De cara a los próximos doce meses, los términos más mencionados por los encuestados fueron incertidumbre y angustia, aunque la esperanza también se ubicó entre las respuestas destacadas.
