
Un buque petrolero se prendió fuego este fin de semana al colisionar con una mina naval ubicada al este del estrecho de Ormuz. Desde la Armada iraní señalaron que la embarcación circulaba por una zona considerada prohibida y que desoyó las advertencias previas. El hecho tuvo lugar en paralelo a gestiones diplomáticas orientadas a detener el conflicto bélico entre Irán y Estados Unidos.
"Un petrolero infractor haciendo caso omiso a las advertencias al navegar por una zona prohibida e insegura al este del estrecho de Ormuz se incendió tras chocar contra minas navales", detalló la fuerza militar en un parte difundido por la agencia IRNA. Hasta el momento, las autoridades no especificaron la nacionalidad de la nave afectada ni detallaron si se registraron heridos o la gravedad de los destrozos.
Por otra parte, la Compañía de Transporte de Gas de Qatar indicó que una embarcación de gas natural licuado sufrió el impacto de proyectiles que no pudieron ser identificados en aguas del Golfo Pérsico. Desde la firma estatal aseguraron que "ningún miembro de la tripulación resultó herido" a causa del ataque y descartaron daños ambientales.
El buque denominado Al Mayeda, que opera bajo bandera de las Islas Marshall, se encuentra en condiciones operativas mientras se analizan los daños materiales. El Ministerio de Exteriores iraní comunicó además la decisión de catalogar a la Marina Real y a la Real Fuerza Aérea de Gran Bretaña como organizaciones terroristas, además de etiquetar al servicio secreto exterior MI6 como grupo hostil.
Esta medida diplomática responde, según Teherán, a las acciones ejecutadas por el gobierno británico durante el último año, incluyendo su participación en las operaciones militares junto a Estados Unidos. El ministerio remarcó la utilización de bases británicas por parte de tropas estadounidenses y la anterior declaración de la Guardia Revolucionaria como amenaza para la seguridad de Londres.
Los episodios en la zona se desarrollan mientras se registran movimientos diplomáticos para destrabar el conflicto, impulsados por una misiva enviada por el vicepresidente estadounidense, JD Vance, al secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohsen Rezaei. En las últimas semanas, Teherán reportó decenas de incidentes navales y sostiene el control del paso estratégico, mientras que Washington ha puesto en duda la veracidad de los hechos y aseguró que el área había sido limpiada de explosivos.
