
Los jefes de los organismos de inteligencia de Alemania brindaron su habitual informe anual abierto al público en el Bundestag, donde alertaron sobre una serie de riesgos graves para la seguridad nacional. Los funcionarios detallaron un escenario de fuerte confrontación frente a actividades que van desde el espionaje hasta el extremismo interno.
El presidente de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, Sinan Selen, indicó que lo previsto para los próximos años ya se manifiesta en el ámbito operativo actual. Por su parte, el titular del Servicio Federal de Inteligencia, Martin Jäger, descartó indicios de una agresión militar directa pero advirtió que Moscú ejecuta una guerra en la sombra con sabotajes y ciberataques.
Durante la sesión, los funcionarios señalaron que el rol de Alemania en la asistencia a Ucrania la coloca en el centro de las tensiones con el Kremlin. Jäger afirmó que si el país germano reduce su respaldo, todo el bloque europeo y la ayuda a Kiev se debilitarían, al tiempo que insistió en que el fin de la asistencia no eliminaría la confrontación con Rusia.
Las autoridades expusieron la preocupación por tácticas rusas que incluyen el uso de agentes reclutados en territorio alemán a través de redes sociales y posibles vínculos con la delincuencia organizada. Asimismo, mencionaron incidentes como el hallazgo de un dispositivo explosivo en un aeropuerto y la superación de límites territoriales en la región.
En paralelo a la situación con Rusia, la inteligencia apuntó hacia Beijing por intentos de obtención de conocimientos técnicos mediante colaboraciones académicas y riesgos vinculados a productos tecnológicos. Por último, se reportó un incremento en la radicalización de grupos de extrema derecha y un aumento de casos sospechosos dentro de las fuerzas armadas.
