
Miles de personas salieron a las calles este sábado por cuarto fin de semana consecutivo en territorio francés, en una movilización destinada a ejercer presión sobre la administración central ante las demandas de mejoras salariales y educativas. Las estimaciones oficiales contabilizaron 146.000 manifestantes, mientras que los sectores organizadores elevaron esa cifra hasta los 250.000.
Las marchas se desarrollaron mayoritariamente de forma pacífica, aunque se registraron algunos altercados menores y una notable merma en la concurrencia en contraste con las semanas previas. El Ministerio del Interior había reportado 320.000 asistentes el 31 de octubre, 410.000 el 24 de octubre y 550.000 el 17 de octubre, números que también se ubicaron por debajo de las 575.000 personas movilizadas por los gremios el jueves 5 de noviembre según el balance oficial.
En la capital francesa, la columna avanzó por el centro urbano entre las plazas de la República y de la Nación en un clima festivo donde se entonaron consignas como "El pueblo unido jamás será vencido", en castellano, y el himno nacional, la Marsellesa. No obstante, las fuerzas de seguridad emplearon gases lacrimógenos para dispersar a un grupo de aproximadamente 200 manifestantes violentos al finalizar el trayecto, mientras que también se produjeron enfrentamientos con la policía en localidades como Burdeos.
La persistencia de las protestas estará condicionada por las respuestas que brinde el Poder Ejecutivo en los encuentros previstos para el próximo lunes con gremios y empresarios, tras los cuales las ocho centrales sindicales principales definirán una postura unificada. El primer ministro, Sébastien Lecornu, afirmó que toma en consideración tanto los reclamos de los sindicatos como las inquietudes del sector empresarial.
Durante la tarde de ese mismo día, Lecornu mantendrá reuniones con delegados estudiantiles secundarios y universitarios para tratar sus peticiones y participar en una junta centrada en la modificación de Parcoursup, la plataforma de ingreso a la educación superior que ha sido cuestionada por las protestas de los alumnos iniciadas seis semanas atrás.
El presidente Emmanuel Macron afronta un cierre de gestión complejo en medio de la agitación social, a casi seis meses de que la ciudadanía elija a su reemplazante. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, desplegó nuevamente a 70.000 efectivos policiales con el objetivo de prevenir situaciones de descontrol similares a las ocurridas el 17 de octubre.
