
En una extensa entrevista televisiva con el canal La Nación+, el presidente Javier Milei descartó de plano la existencia de una recesión en el país, atribuyó las fluctuaciones económicas a un proceso de cambio estructural y arremetió con dureza contra la oposición y los sectores que reclaman una devaluación.
Economía, tipo de cambio y críticas a la oposición
Frente a los cuestionamientos por el rumbo de la actividad, el mandatario sostuvo que no hay recesión sino “una desaceleración del ritmo de expansión”, y defendió la apertura económica frente a la contracción de aquellos sectores que históricamente se mantuvieron protegidos.
En la misma línea, apuntó contra quienes reclaman un tipo de cambio más alto:
“Quienes piden un dólar más caro son unos cobardes, porque piden un tipo de cambio alto y están pidiendo gente más pobre”, sentenció, en alusión a las recientes declaraciones del gobernador bonaerense, Axel Kicillof.
Asimismo, Milei aseguró que “el consumo está en máximo histórico”, aunque aclaró que se modificaron los hábitos de compra de los ciudadanos con un fuerte auge del comercio electrónico, y cargó contra la “deshonestidad intelectual” de los economistas que auguran un fracaso de su programa.
Empleo, blindaje financiero y panorama político
Al referirse a los indicadores sociales y laborales, el jefe de Estado relativizó el incremento del desempleo al señalar que el 7,9% se ubica por debajo del promedio histórico argentino. En ese sentido, afirmó que durante su administración se crearon más de 500.000 puestos de trabajo (cifra que eleva a unos 600.000 en el sector privado si se netea la reducción estatal) y defendió las nuevas modalidades de contratación asociadas a plataformas digitales.
En el plano financiero, Milei ratificó la solvencia del Gobierno al asegurar que las necesidades de financiamiento público están cubiertas hasta fines del próximo año y que la probabilidad de default es “cero”. Para respaldarlo, reiteró su cálculo de una capacidad financiera equivalente a 75.000 millones de dólares, contemplando compras desde las elecciones, los swaps con Estados Unidos y China, y su posición en futuros.
Finalmente, reconoció las tensiones cambiarias y la suba del riesgo país por encima de los 600 puntos, pero las atribuyó a la incertidumbre electoral. Con vistas al futuro, planteó que los comicios de 2027 representarán una disyuntiva entre dos modelos de país y concluyó: “Esto es una oportunidad maravillosa”.
