
El Estimador Mensual de Actividad Económica registró una baja del 2,9% en julio frente a junio en términos desestacionalizados y del 1,4% en la comparación interanual, según informó el Indec. Este resultado se suma a la caída del 0,6% que experimentó el Producto Interno Bruto en el segundo trimestre del año en relación al período precedente, aunque todavía se mantiene un 2% por encima del mismo tramo del año pasado.
Frente a este escenario, el Índice Líder de la Universidad Torcuato Di Tella estimó en agosto que existe una probabilidad del 82% de ingresar en una fase recesiva durante los próximos seis meses. Para que una economía sea considerada técnicamente en recesión, se requiere una contracción generalizada de la actividad con dos o tres trimestres consecutivos de caída en el PIB desestacionalizado.
En cuanto a los sectores productivos, la industria manufacturera cayó 5% interanual en julio y la utilización de la capacidad instalada bajó al 58,2%, con rubros como la metalmecánica y la industria automotriz operando por debajo del 40%. Por su parte, el consumo masivo retrocedió 0,7% mensual y 1,5% interanual en agosto según Scentia, mientras que las ventas en supermercados acumularon una baja del 2,7% en los primeros siete meses.
En paralelo, el indicador RIPTE mostró que los salarios formales subieron un 28,8% interanual en julio, ubicándose por debajo de la inflación del 33,8% registrada en el mismo período. A esto se sumó una desocupación del 7,9% en el segundo trimestre y un nivel de mora en los hogares que alcanzó el 12,9% de los préstamos en julio.
Por su parte, el Gobierno atribuyó la contracción a factores transitorios y el ministro Caputo remarcó que el EMAE acumula un incremento del 1,7% en los primeros siete meses de 2026 en comparación con el mismo lapso del año anterior. Los datos correspondientes a agosto y septiembre definirán si la baja del segundo trimestre representó una pausa en la recuperación o el inicio de una etapa recesiva prolongada.
