
Los ataques con drones perpetrados por Ucrania generan cada vez más suspensiones y demoras en las terminales aéreas de Moscú, según reportó un medio independiente ruso. Durante octubre, recintos como Domodédovo, Sheremétievo, Zhukovski y Vnúkovo debieron interrumpir sus actividades de manera casi diaria, con cierres que alcanzaron las nueve horas en ciertas jornadas.
A principios de septiembre, el mandatario ucraniano Volodimir Zelenski manifestó su objetivo de clausurar el espacio aéreo de Rusia. "Hoy queremos advertir a todas las aerolíneas que utilizan el espacio aéreo ruso, a todas las aseguradoras y a quienes siguen operando en los principales aeropuertos de Rusia: el espacio aéreo ruso será completamente inseguro", declaró. El espacio aéreo de Ucrania permanece cerrado desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022.
Para afrontar estas situaciones, la autoridad aeronáutica rusa Rosaviatsia emplea el protocolo de emergencia denominado plan "Alfombra", que restringe de forma drástica el tráfico aéreo ante la detección de amenazas militares o aeronaves no identificadas. "Cuando existe una amenaza militar, se cierra una determinada zona del espacio aéreo y se activa precisamente ese 'plan Alfombra'. En esencia, cualquier dron constituye una amenaza militar", señaló a DW el especialista en aviación Oleksandr Lanetski.
Lanetski comparó la situación actual con los ataques sufridos por Arabia Saudita por parte de los rebeldes hutíes de Yemen y estimó que las capacidades de Ucrania superan a las de dicho grupo. Por su parte, el analista militar independiente Jan Matvéyev coincidió en que las fuerzas ucranianas mantienen la intención de cerrar los aeropuertos rusos, para lo cual bastarían aparatos sencillos que no requieren ojivas ni gran alcance.
En cuanto a la capacidad de respuesta, Matvéyev advirtió que las defensas antiaéreas rusas no consiguen interceptar la totalidad de los drones que ingresan a la región de la capital. Lanetski apuntó que un endurecimiento de los protocolos podría elevar las probabilidades de incidentes similares al registrado en diciembre de 2024 con un avión de la aerolínea azerbaiyana AZAL, presumiblemente alcanzado por un misil ruso.
Matvéyev también alertó sobre la posibilidad de que los sistemas defensivos confundan aeronaves comerciales con blancos militares. Mientras que el uso de ametralladoras contra drones de baja altura implica un peligro menor para los vuelos, la utilización de misiles antiaéreos incrementa considerablemente el riesgo debido a posibles fallas técnicas en los proyectiles.
Los antecedentes de estas hostilidades incluyen ataques ucranianos contra el aeropuerto de Pskov en el verano de 2023 y la caída de restos de drones en el recinto de Sochi en octubre, sumados a las agresiones rusas contra aeropuertos en territorio ucraniano como Kiev y Borispol, confirmadas por Zelenski.
Respecto a la continuidad de las aerolíneas extranjeras en Rusia, Lanetski indicó que esta dependerá de los riesgos militares, la demanda y el costo de las pólizas de seguros. Las aseguradoras podrían elevar fuertemente las primas ante el peligro, encareciendo los pasajes en un mercado con menor competencia internacional.
"Que se queden o se marchen dependerá del precio que deban pagar por el riesgo real que asumen", concluyó Lanetski.
