
El holding empresarial Grupo México detalló los argumentos por los cuales decidió retirarse del proceso de privatización del Belgrano Cargas y cuestionó el esquema de licitación impulsado por el Gobierno nacional para la red ferroviaria.
A través de un comunicado oficial, el Consejo de Administración de la compañía señaló que el sistema de operación conocido como Open Access resulta ineficiente, resta competitividad, incrementa los costos y requiere subsidios públicos.
En el mismo texto, la firma advirtió que en innumerables ocasiones diferentes empresas han colapsado y declarado la quiebra debido a este esquema.
En contraposición, la empresa mexicana defendió el modelo de integración vertical utilizado en su país, Estados Unidos y Canadá, al considerar que genera más incentivos para la inversión y la eficiencia operativa.
Bajo la mirada de la compañía, el proceso de privatización no cumple con lo recomendado de un sistema integrado y altamente competitivo para los futuros clientes del ferrocarril.
Tras la salida de Grupo México, distintos actores evalúan su participación en el proceso, entre ellos firmas mineras con proyectos de litio y cobre en el Noroeste argentino, traders agrícolas y operadores logísticos.
Entre los interesados también figuran el Consorcio Agroindustrial y Cerealero y la Asociación de Cooperativas Argentinas, además de compañías con contratos preexistentes en prórroga precaria como Ferroexpreso Pampeano S.A., Nuevo Central Argentino y Ferrosur Roca.
El esquema diseñado por el Ejecutivo contempla la venta del material rodante mediante remate público y la concesión de obra pública de las vías, inmuebles aledaños y talleres ferroviarios.
Las estimaciones oficiales proyectan un plan de obras ferroviarias cercano a los 800 millones de dólares para la renovación de infraestructura, modernización de señalamiento y desarrollo de nodos logísticos.
