
Ante un nuevo sábado considerado de "alto riesgo", el gobierno francés liderado por Emmanuel Macron dispuso el despliegue de unos 70 mil efectivos de seguridad en todo el territorio nacional en un contexto de tensión social que se extiende a otras naciones de Europa.
Frente al temor de disturbios y saqueos, las autoridades informaron que 40 estaciones del subterráneo permanecerán cerradas durante toda la jornada en París.
Esta tercera protesta consecutiva contra el aumento del costo de vida y la caída en la calidad de los servicios públicos coincide con la celebración de Halloween, lo que anticipa una mayor circulación en las calles tanto en la capital como en el resto del país.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, detalló a medios locales que el dispositivo de seguridad contará con unidades de élite, helicópteros, drones, vehículos blindados, brigadas a caballo y perros entrenados.
El funcionario también advirtió que diversas publicaciones en redes sociales convocan a la "revolución" y remarcó que estará prohibido circular con el rostro tapado o con disfraces vinculados a Halloween.
En paralelo, persistían las diferencias sobre el trayecto de la manifestación, ya que el Ejecutivo pretendía restringirla a áreas periféricas de París, pero la CGT y los 'chalecos amarillos' presentaron una apelación y se aguardaba un fallo del Consejo de Estado.
En la primera movilización del 17 de octubre se estimó una participación de 600 mil personas con registros de saqueos en París, Marsella, Lyon y Limoges, cifra de asistencia que se repitió en la segunda marcha del sábado 24, la cual también estuvo marcada por incidentes.
