
El comercio internacional transita su etapa más imprevisible desde la posguerra debido a una combinación de factores que incluyen el impacto de la pandemia de COVID-19, las tensiones geopolíticas y los aranceles impuestos por Estados Unidos. Robert Staiger, economista jefe de la Organización Mundial del Comercio, señaló que nos encontramos ante las perturbaciones más graves y prolongadas desde la creación del sistema hace 80 años.
A pesar de este escenario adverso, el volumen del comercio de bienes creció un 4,6 por ciento el año pasado impulsado por la demanda de tecnología vinculada a la inteligencia artificial, mientras que el sector servicios aumentó un 5,3 por ciento. China se mantuvo como el mayor exportador de bienes y Estados Unidos como el principal importador, secundados en ambos casos por la Unión Europea.
Desde su regreso al poder en 2025, el gobierno estadounidense se ha apartado de las normativas de la OMC al fijar aranceles específicos por país y romper el principio de igualdad de trato. No obstante, cerca del 72 por ciento de los bienes a nivel global continúa comerciándose bajo los lineamientos básicos de la organización.
Las dinámicas regionales muestran modificaciones profundas en los flujos de energía y mercancías a raíz de los conflictos internacionales. La Unión Europea redujo drásticamente su dependencia del gas ruso y estableció nuevos acuerdos de abastecimiento con distintos proveedores, mientras Moscú reorientó sus ventas de crudo hacia mercados como China e India.
Por su parte, el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Teherán a finales de febrero de 2026 incrementó la presión sobre el mercado energético global. Para mitigar la escasez, diversos países recurrieron a la liberación de reservas estratégicas y se incrementó la producción en naciones como Estados Unidos, Brasil y Venezuela.
Los aranceles impulsados por Washington también modificaron el mapa de proveedores de esa potencia, donde las importaciones provenientes de China experimentaron una baja cercana al 28 por ciento el año pasado. En paralelo, crecieron las compras a países como Vietnam, Taiwán y México para reemplazar a los fabricantes chinos.
Ante la posibilidad de que la OMC pierden relevancia, analistas y expertos evalúan distintos escenarios futuros que van desde la consolidación de bloques comerciales hasta la creación de redes de intercambio al margen de las principales potencias. Los especialistas advierten que una mayor fragmentación geopolítica podría reducir el Producto Bruto Interno mundial en los próximos años, afectando especialmente a las economías más pequeñas.
