
El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, afirmó que Venezuela es «un país amigo», pero rechazó calificarlo como «aliado» de la isla, al tiempo que descartó que se repita una situación similar a la ocurrida con el depuesto mandatario venezolano Nicolás Maduro en enero pasado. Durante una entrevista concedida a Bloomberg This Weekend, el funcionario remarcó que «aliado es una palabra demasiado fuerte», en declaraciones formuladas en Nueva York, donde integra la delegación cubana que participa en la Asamblea General de Naciones Unidas.
Durante décadas, Caracas y La Habana mantuvieron una estrecha alianza política y económica, pero analistas independientes sostienen que los vínculos están «congelados» desde la captura de Maduro por parte de Estados Unidos, un operativo en el que fallecieron 32 militares cubanos. Como consecuencia de aquel episodio, Cuba se quedó sin su principal proveedor de combustible y afronta un agravamiento de su crisis energética tras el bloqueo petrolero impuesto por Washington, el cual interrumpió las importaciones de crudo de la isla.
Al ser consultado sobre la posibilidad de una intervención militar estadounidense en territorio cubano similar a la registrada en Venezuela, Cossío la catalogó como «poco realista», aunque advirtió que «existe la intención de algunas personas en Estados Unidos de que suceda». El viceministro enfatizó al respecto: «No lo permitiremos», y reiteró que el Ejecutivo cubano confía en que tal acción «no suceda» porque no observa «ninguna razón» que la avale.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó este sábado en la Casa Blanca que no considera «que sea necesario el Ejército» contra la nación caribeña y anticipó que EE.UU. y Cuba concretarán «un acuerdo», luego de que la cadena CBS News reportara preparativos de las Fuerzas Armadas estadounidenses para una eventual acción militar.
Este escenario se enmarca en uno de los momentos de mayor tensión entre Washington y La Habana, marcado por una mayor presión estadounidense para exigir transformaciones profundas en la isla y por tratativas bilaterales que, hasta el momento, no han arrojado resultados públicos. El propio Cossío admitió que no observan «avances» y que «resulta muy difícil creer que haya resultados en las negociaciones» mientras «EE.UU. siga aplicando nuevas medidas, nuevas presiones y nuevas sanciones contra el pueblo de Cuba», aunque evitó dar detalles sobre los negociadores de ambos países al señalar que mantienen una postura «discreta al respecto».
