
Los salones de belleza y centros de estética de la Ciudad de Buenos Aires atraviesan una situación crítica debido a la caída de la rentabilidad, impulsada por el encarecimiento de los insumos, las subas en los alquileres y las cancelaciones de turnos a último momento. Trabajadoras del sector señalaron que deben lidiar con presupuestos ajustados, un consumo cada vez más selectivo y una clientela que espacia las visitas o directamente no se presenta a las citas.
"Los insumos están cada vez más caros, pero yo nunca bajé la calidad porque me gusta que mis clientas me elijan por mi servicio y no por si está barato", precisó Antonella, dueña de Monique Studio, al mencionar que creció la cantidad de personas que piden turno por primera vez y luego cancelan por falta de dinero. Por su parte, Vanesa, responsable del centro VM en Villa Urquiza, indicó que la gente cuida el dinero y prioriza servicios que están a la vista como las manos, mientras que algunas clientas redujeron su frecuencia de atención mensual.
En la misma línea, Lorena, titular de Tu Stylo, explicó que el trabajo disminuyó considerablemente y detalló que muchas personas ni siquiera avisan cuando se ausentan. Ante esta situación, los altos costos de los alquileres y la falta de previsibilidad llevan a que muchos profesionales opten por cerrar los locales comerciales y volver a atender en sus propios domicilios para reducir gastos fijos.
El impacto también se refleja en la cadena de suministros y en los servicios públicos, ya que la mayoría de los insumos y maquinarias provienen del exterior y las tarifas de electricidad y gas aumentaron de manera considerable. Para subsistir, los establecimientos implementaron estrategias como financiación propia, descuentos en efectivo y una mayor focalización en tratamientos básicos frente a la postergación de los procedimientos más costosos.
