
Las restricciones impuestas por Estados Unidos a determinados artículos procedentes de Canadá, con foco principal en las bebidas alcohólicas, comenzaron a aplicarse este martes en el marco de la disputa comercial sostenida por ambas naciones durante los últimos meses.
La restricción norteamericana abarca mercancías como cerveza, vino y brandy, además de derivados lácteos como el lactosuero y motocicletas con cilindradas superiores a los 800 centímetros cúbicos, un segmento donde compite la firma estadounidense Harley-Davidson.
La administración de Washington comunicó la disposición el pasado 8 de septiembre, como correlato a los aranceles fijados por Canadá sobre artículos de Estados Unidos en contestación a gravámenes previos aplicados por la Casa Blanca.
"El problema es que ellos han tratado a Estados Unidos de forma muy injusta", expresó el lunes el presidente Donald Trump desde el despacho Oval.
"Se han comportado como uno de los peores países del mundo (…) Nos llevamos bien con China, nos llevamos bien con su gente y hacemos buenos acuerdos. Pero Canadá ha resultado ser realmente muy difícil de manejar", agregó el mandatario.
En paralelo, el gobierno estadounidense retiró el 8 de septiembre sobretasas punitivas aplicadas a diversos bienes provenientes del país vecino.
Tras el anuncio, el primer ministro canadiense, Mark Carney, calificó semanas atrás el conjunto de las disposiciones de Estados Unidos como "relativamente modestas".
Para fundamentar el veto a las bebidas alcohólicas, Trump argumentó la existencia de un boicot que calificó de "discriminatorio" contra artículos idénticos procedentes de su país.
Desde el año pasado, los licores y vinos estadounidenses dejaron de comercializarse en la mayoría de las provincias de Canadá, jurisdicciones que ejercen el monopolio sobre la venta de estos productos.
El malestar en territorio canadiense abarca tanto las tarifas aduaneras como el rechazo a las expresiones recurrentes del mandatario estadounidense al calificar a Canadá como el estado número 51 de su país.
Pese a que los fabricantes locales de cerveza centran sus operaciones en el mercado doméstico, la medida restrictiva representa un problema "grave" para aquellos "que han pasado años construyéndose una clientela en Estados Unidos", advirtió el lunes Richard Alexander, al frente de Beer Canada.
