
La Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas redujo su expectativa de expansión económica para 2026 y advirtió que el incremento anual podría ubicarse por debajo del 1,5 por ciento. Esta desaceleración coincide con las correcciones a la baja informadas previamente por el Relevamiento de Expectativas de Mercado y por el Fondo Monetario Internacional.
Un informe elaborado por la entidad indicó que el tercer trimestre registró indicadores muy débiles con alta probabilidad de una variación desestacionalizada del Producto Bruto Interno negativa, lo que técnicamente representaría el ingreso en una recesión. Las proyecciones señalan que el crecimiento interanual del segundo semestre no superaría el 0,6 por ciento, tras haber alcanzado el 2,3 por ciento en la primera mitad del año.
La institución detalló que el freno económico responde tanto a una nueva desaceleración en los sectores productores de bienes como al estancamiento total registrado en los rubros de servicios durante el segundo semestre. No obstante, aclaró que este comportamiento no anticipa una recesión prolongada, siempre que se sostengan las condiciones favorables para los sectores dinámicos.
Entre los factores de soporte, el documento mencionó el desempeño de la minería y el agro, junto con la detención de la caída real en los depósitos y préstamos en pesos. Asimismo, identificó un repunte desde mínimos en la industria exportadora y en la construcción impulsada parcialmente por la obra pública.
De cara al año siguiente, el análisis prevé una tasa de expansión cercana al 2 por ciento, aunque advierte que el cumplimiento de esta estimación depende de múltiples variables sensibles. Entre las condiciones mencionadas figuran la estabilidad climática para las cosechas, la volatilidad de los precios internacionales, la ausencia de corridas financieras y la continuidad del equilibrio fiscal y la apertura económica por parte de la administración que asuma a fines de 2027.
Por último, la fundación recalcó que el objetivo oficial de estabilización económica limita la posibilidad de instrumentar políticas expansivas mediante gasto fiscal o emisión monetaria, priorizando el uso del ancla cambiaria para contener las expectativas inflacionarias.
