
Dos exintegrantes de las fuerzas de seguridad y de inteligencia de Irán desertaron y revelaron detalles sobre el funcionamiento interno del opaco aparato represivo del régimen. Omid, un excomandante de las fuerzas especiales, y Reza, un exempleado del Ministerio de Información, compartieron registros y testimonios sobre la planificación de operaciones y el control sobre los agentes.
Según los relatos, los reclutas ingresan desde jóvenes a una estructura que los aísla de la población civil mediante complejos residenciales exclusivos y una vigilancia estricta sobre sus vidas personales. Esta segregación busca garantizar la lealtad absoluta al líder supremo y asegurar que las fuerzas actúen contra los manifestantes.
Ambos desertores señalaron que se sienten horrorizados por las masacres perpetradas durante las protestas en el país, donde fuerzas de seguridad abrieron fuego contra civiles en medio de cortes de internet. Omid y Reza describieron centros de mando clandestinos equipados con pantallas gigantes y drones para monitorear manifestaciones.
Omid también mencionó la existencia de una sala de oración conocida entre los oficiales como la Dakhma, donde presuntamente se planificaban operaciones de asesinato y secuestro. La Oficina del Líder Supremo no respondió a las solicitudes de comentarios, mientras que la Embajada de Irán en Berlín rechazó categóricamente las alegaciones.
