
El presidente Javier Milei afirmó que el país dispondrá de 125.000 millones de dólares para responder ante una eventual corrida cambiaria en 2027. Durante un diálogo en Radio Mitre con el periodista Eduardo Feinmann, el mandatario sostuvo que su gestión llegará con mejores herramientas respecto a las elecciones previas: “No espero una corrida, pero me preparo”.
Al comparar el panorama con el escenario de 2025, el jefe de Estado recordó que en ese período se reunieron 70.000 millones de dólares, sumados a 2.500 millones de dólares provenientes del Banco Central de Estados Unidos. “El año pasado pudimos juntar USD 70.000 millones nada más y pudimos responder por eso”, rememoró sobre una etapa en la que describió haber llegado “con la lengua afuera”. A su vez, remarcó que actualmente dispone de mayor sostén legislativo para sostener el equilibrio fiscal.
Milei detalló que los recursos provendrán del intercambio comercial, financiamiento acordado, swaps con China y Estados Unidos y contratos de futuros. En ese sentido, destacó el superávit del sector energético y aseguró: “Hoy esos dólares nos salen por las orejas”. Además, advirtió que mantener el déficit previo de 5.000 millones de dólares en este contexto global habría elevado el rojo a 20.000 millones: “Nos hubiéramos quedado sin nafta, sin gas o nos hubieran encepado”. Respecto a los compromisos de deuda de 2027, precisó que sumarán 25.000 millones de dólares y que existen entendimientos con organismos internacionales y alternativas de refinanciación local.
Por otro lado, el Presidente desestimó los rumores sobre un alejamiento del ministro de Economía, Luis Caputo. “Nadie cuestiona a ‘Toto’ Caputo. Porque es mi política”, enfatizó tras calificar el vínculo como una “relación simbiótica” y agregar: “Hablamos regularmente y tenemos la visión perfectamente alineada”. El mandatario explicó que se concentra en la gestión general y la batalla cultural mientras su equipo maneja áreas específicas, aunque subrayó: “La decisión general de gobierno es mía”.
Finalmente, defendió las reformas estructurales de apertura económica, desregulación y baja de impuestos. Tras señalar diferencias entre los distritos que adhirieron al RIGI y aquellos que no lo hicieron —como Buenos Aires, La Rioja y Formosa—, descartó una crisis laboral: “No hay problema de empleo, sino sectores que están creciendo mucho y otros que están rezagados”.
