
Los candidatos presidenciales Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva protagonizaron un duro intercambio de declaraciones tras confirmarse que definirán la presidencia de Brasil en una segunda vuelta el próximo 25 de octubre. El postulante conservador superó los 55 millones de apoyos, equivalentes al 47,04 por ciento de los votos, logrando una ventaja de 2,3 millones de sufragios sobre el actual mandatario, quien obtuvo el 45,15 por ciento.
Tras conocerse los resultados, Flávio Bolsonaro agradeció el respaldo popular y sentenció que está decretado el fin de la era del Partido de los Trabajadores. El líder del Partido Liberal prometió un gobierno moderno con menos ministerios y cuestionó al Poder Judicial, anunciando que propondrá al menos cuatro jueces para el Tribunal Supremo que no intenten interferir en los comicios. Asimismo, garantizó que pondrá fin a la reelección al asegurar que solo necesita un mandato.
Por su parte, Lula da Silva admitió que confiaba en ganar en la primera vuelta, pero restó importancia al resultado al señalar que le gusta disputar balotajes y definirse en el cara a cara. El actual presidente contrapuso sus políticas de inclusión social y la experiencia de su vicepresidente, Geraldo Alckmin, frente a lo que calificó como una biografía tenebrosa del entorno de su contrincante, con sospechas sobre vínculos con el crimen organizado.
En materia de propuestas, Lula prometió una fuerte inversión en institutos federales, universidades y un plan de reindustrialización dotado con casi 725.000 millones de reales para potenciar la producción nacional. La participación en esta primera vuelta se ubicó en el 78,92 por ciento, con un 1,84 por ciento de votos en blanco y un 2,93 por ciento de sufragios nulos, en unos comicios donde el voto es obligatorio para ciudadanos de entre 18 y 70 años.
